quisiera compartir un secreto, que no es tal: no se reduce con la edad o con el tiempo, la necesidad de someterse y de ser controlado. una vez descubierto y experimentado no disminuye sino que aumenta. en ese sentido sí que es una especie de droga de la que cada vez necesitas más y más, de lo que no tienes suficiente. es como si siempre comieras tu plato favorito pero nunca te saciaras o cansaras de él. cada trozo de cuero te excita como el primer día, cada bota sabe como la primera vez y cada orden sigue haciéndote temblar las piernas. supone el objeto que es el poder y su capacidad embriagadora, que colapsa los sentidos y emborracha la mente que te impide pensar seriamente, rectamente, tranquilamente. porque en el fondo no hay pensamientos, solo obediencia.
