el objeto tuvo que salir en dos ocasiones. la primero fue para acompañar a un familiar a una intervención ambulatoria y la segunda para buscar algo que comer para cenar. por supuesto en las dos ocasiones medió el permiso de mi Señor. sin él, el permiso, el objeto no puede hacer nada: salir a la calle, quedar, tomar café con alguien... Después de quince años de entrenamiento y de control de mi Señor, el objeto solo puede decir que no tiene voluntad ni imaginación suficiente como para poder imaginar una existencia sin mi Amo y Señor, sin que Él controle y domine todos los aspectos de la existencia del objeto.
y esto no se limita al bdsm sino a todos los aspectos como un alterarse por lo que ocurre, no ponerse nervioso ante diferentes situaciones o poder afrontar nuevos proyectos, pero también antiguos fracasos. el entrenamiento de mi Señor y le ha ayudado a vivir más en calma y tranquilidad, sosegado, tomándose las cosas como vienen. esto no significa que no haya crisis o bajones, pero mi Señor los llama baches porque el proceso tiene una constante, que se mantiene invariable, salvo esas ligeras desviaciones de camino. en estos momentos, el objeto es consciente de que depende de mi Señor y Amo para todo. y también es consciente de lo extraño que puede parecer eso de la dependencia. el mundo actual rechaza esa idea porque se supone que todo el mundo tiene que ser autónomo e independiente. pues no es así.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.