después de quince años de esclavitud voluntaria, el objeto ya no saber vivir de otra manera. no puede llegar a imaginar una existencia en la que no tenga que suplicar el permiso del Amo para cualquier cosa, una existencia sin castidad, sin saludo inicial y final, sin ser controlado y supervisado permanentemente. el objeto no se imagina una vida en la que tuviera que volver a tomar decisiones. por todo esto sabe que la decisión entre Dominantes y sumisos no es meramente teórica, que existen personas destinadas a manda y a ser obedecidos, a guiar y gobernar, a dirigir. mientras tanto otros están llamado a ser su complemento, a obedecer, a ser llevadas, a ser controladas y sometidas. si quitamos cualquier juicio moral, imbuido de unos valores falsos, no podemos evitar pensar que es un orden lógico, que se produce en la naturaleza y que nos empeñamos en negar. los problemas aparecen cuando no vemos esto y los mediocres quieren dirigir, los ineptos quieren mandar y los egoístas quieren liderar. es ahí cuando surgen los problemas, cuando anteponemos una idea de igualdad ante el hecho de que no todos somos iguales y que los que deberían dirigirnos deberían ser los mejores de nosotros, no los peores.
