el domingo pasado mi Señor llamó a capítulo al objeto. como sabrán los que sigue el diario, es una práctica sacada de los monasterios. una vez a la semana se reúne la comunidad y se confiesan los pecados realizados públicamente durante la semana. se imponen las penitencias y luego se da alguna enseñanza, se dan noticias y de esta manera se restaura la armonía de la comunidad si se ha perdido.
no hace mucho que mi Señor instauró esta práctica pero se ha mostrado muy efectiva y útil. cada vez que el objeto termina una llamada a capítulo está en paz y profundo subspace. realmente se siente en equilibrio y enfocado en la sumisión. su efecto dura varios días y es altamente beneficiosa para el objeto y para su esclavitud.
el objeto usó algunas de las técnicas que mi Señor utiliza en las llamadas a capítulo con uno de sus tutorandos, el más avanzado. su Amo tiene un proyecto muy claro con él y ha trabajado muy duramente para convertirlo en su objeto. ha dado pasos muy serios hacia la sumisión y quedaba la última limitación, la última frontera: la mente. al principio el objeto fue muy reticente porque consideraba que era algo que debía hacer su Amo por lo delicado y complejo que es, aparte de "peligroso" en el sentido de que se despoja al inferior de cualquier defensa frente a cualquier Superior. sin embargo Amo y esclavo querían adentrarse en este mundo así que el objeto lo hizo. la habilidad del tutorando se puso de manifiesto inmediatamente, entrando en un profundo subspace. el objeto lo llevó hasta lo más profundo, algo muy parecido al estado hipnótico, y empezó a trabajar con él. los resultados fueron muy satisfactorios y cuando terminó el tutorando estaba extremadamente sorprendido.
al objeto siempre le da mucho respeto entrar en la mente de otro pero también resulta una experiencia sobrecogedora porque el otro está completamente indefenso, impotente y completamente sometido.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.