leather, bdsm y entornos industrializados decadentes o en ruinas, todo un clásico. casi un cliché, pero que sigue manteniendo su fuerza. tiene algo de marginal una cultura que tiene que mantenerse en las sombras para sobrevivir, no solo por la censura y la posible persecución que puede sufrir a nivel social sino porque parece que es un estilo de vida cuya popularización lleva implícito una pérdida de autenticidad, como hemos podido comprobar en los últimos años con el fenómeno de cincuenta sombras de grey y la nueva ola de dark romance aplicado al bdsm. nadie más lejos que el objeto de un purismo a ultranza ya que defiende que cada relación D/s debe ser construida por quienes están inmersos en ella mediante el diálogo y la negociación, pero tampoco duda de que poner algo de moda significa  en cierta medida, desvirtuarlo, comercializarlo, vulgarizarlo, desnaturalizarlo. tal vez nunca debamos abandonar del todo los sótanos oscuros, las mazmorras ocultas y los escenarios industriales ruinosos.