era la cuarta puerta que se cerraba tras él y la tercer escalera que bajaba. debía estar a mucha profundidad. se sorprendía que pudiera respirar y llegara allí el aire. probó las esposas, seguían igual de fuertes alrededor de sus muñecas. el Amo tiró de la cadena y tuvo que seguir pro el pasillo iluminado con fluorescentes. a los lados puertas con ventanas que se podían abrir como las de las prisiones. el Amo abrió una. detrás de ella había otra de barrotes. le quitó al correa que tenía atado al collar y lo empujó dentro. cerró la verja y a través de ella le quitó las esposa. luego oye la llave de la otra puerta y entonces pudo quitarse la mordaza. la habitación no tenía ventanas. solo un colchón en el suelo, un retrete y un lavamanos. ese sería su hogar los próximos tres meses. eso al menos había sido el acuerdo, del que se estaba arrepintiendo.