no hay que engañarse. la sensualidad forma parte de nuestro mundo, de lo que hacemos. el deseo y el placer están en el sustrato de la sumisión, porque nuestra forma de dominar y de someternos no es la violencia, que está presente, sino el deseo, que controla la voluntad. deseamos someternos. quien controla el placer, controla la voluntad. la sensualidad, por tanto, es una forma de control, la principal forma de control. tal vez por eso los sentidos son tan importantes en el bdsm, y la estética juega un papel fundamental. el ambiente nos seduce, nos controla, nos domina y, al final, hace que nos entreguemos a nuestros Amos.