la capucha se le pegó a la cara. sintió el frío del cuero y su olor le embriagó completamente. cuando tiró de las tiras, el cuero se ajustó aún más, como una segunda piel. el Amo anudó las tiras y las pasó por su orificio que luego cerró con un candado. entonces supo que le llevaría durante mucho tiempo. el Amo se lo había dicho. no quería que volvería a ver su rostro.