desde el primer momento que cruzó la puerta se le puso durísima, más dura que lo que había estado nunca lo primero que le golpeó fue el olor del cuero. luego vio las hileras e hileras de botas de todo tipo y colores. todas eran vaquera, para los cowboys que iban de rodeo en rodeo. deambuló por los pasillos sin saber donde mirar hasta que se encontró a uno de ellos que se estaba probando unas botas brillantes, muy brillantes y muy altas. las tenía por encima del pantalón. sus ojos se encontraron y se reconocieron. el cowboy hizo un gesto casi imperceptible hacia las botas mientras le sonreía maliciosamente. Él se acercó sabiendo que haría cualquier cosa que le ordenara.