el objeto y mi Señor hoy tuvimos una de esas conversaciones profundas, serias, sinceras hasta llegar a ser dolorosa. el objeto se puso ante las botas de mi Señor, en un sentido figurado pero real, aunque no físico. con una calma renovada pero temiendo una recaída, el objeto puso bajo las botas de mi Señor lo que había ocurrido en las últimas semanas. el objeto parecía no levantar cabeza y, aunque mi Señor ha estado pendiente y ha sacado al objeto de donde estaba tirando de la cadena y presionando con sus botas sobre el objeto, esto temía que pudiera volver a pasar.

hablando sobre eso, sobre las disonancia cognitiva que es la razón de la situación del objeto, solo hay una solución, o al menos una que se ocurra al objeto y es abandonar completamente toda humanidad. mi Señor le dijo al objeto que eso lo convertirá en objeto, en esclavo de cualquier humano que se encontrara con el objeto, y así sería, solo que al pertenecer a mi Señor, él no permite que así sea. la única manera de acabar con la disonancia es aceptar que todos, absolutamente todos, son superiores al objeto, convirtiéndose esto en lo más bajo. no parece que haya otro camino posible, salvo el encierro definitivo que todavía no puede producirse porque las circunstancias no lo permiten, circunstancias personales del Amo y del objeto.

mi Señor no solo estuvo de acuerdo sino que vio que la única salida y la única forma de evitar el sufrimiento en el que estaba y llevaba sumido el objeto desde hace semanas "Esto me corresponde a mi", dijo mi Señor. "La semana que viene estarás aquí y si es necesario te quitaré la mordaza y hablaremos, o no y escucharás, objeto", añadió. en resumidas cuentas es llevar hasta sus últimas consecuencias lo que ya es una realidad. mi Señor también le dijo: "Fue lo que suplicaste" y el objeto respondió "y volvería a suplicarlo y mi Señor solo tiene que llevarlo hasta sus últimas consecuencias". La forma de hacerlo ya se le escapa al objeto. tampoco a él le corresponde decir o ver como llevarlo a término. de lo que se trata es de no vivir esa dicotomía y aceptar que los humanos son Superiores, aunque aparentemente para ellos sea un humano e intenten tratarle como tal, el objeto, en su mente los ve como superiores, como si fuera su esclavo también, pero solo obedeciendo a mi Señor, pero si Él ordenara otra cosa, tendría que actuar como si fuera un esclavo de mis compañeros de trabajo, de las personas con las que me cruzo por la calle o del tendero de la esquina. solo mi Señor impide que eso ocurra. 

el objeto es capaz de imaginar como puede sonar esto ante cualquiera, incluso ante gente practicante del bdsm, ante Amos y esclavos. es una ausencia total de dignidad, de autoestima, de valor, etc. todo eso puede ser cierto pero solo en apariencia, o en realidad. pero el objeto solo sabe una cosa. cuando lo iba hablando con mi Señor, viendo los distintos puntos de vista, las aristas, los matices, las consecuencias... inundó a su objeto una paz profunda.

resumiendo un poco todo mi Amo y Señor le dijo de esta forma: eres como mis botas o mis discos, ni más ni menos. un simple instrumento, una herramienta, que a veces puede hablar y moverse pero igual que mis botas no deciden donde van ni quien se las pone, así tú ya no decides nada. nada depende de tí.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.