ya se ha convertido en algo normal. después de un día humano, uno muy sumiso. el objeto estuvo en profundo silencio y estudiando todo el tiempo. mi Señor se hacía presente muy frecuentemente, presionado al objeto en el sentido de recordándole que le pertenece y que es suyo. desde el lunes el microcontrol es la norma. a distancia es difícil pero la última crisis puso en evidencia que solo siendo controlado puede el objeto mantener su existencia como objeto y volver a adquirir la ataraxia. 

tal vez sea el momento de recordar para que usa el objeto el verbo existir y habla de estar en existencia. la razón es acentuar el hecho de que el objeto es eso, un objeto. los objetos no viven, existen y por eso es el verbo que usa esto. no es tan tonto ni incrédulo para afirmar que ha dejado de ser un ser vivir ya que ha dejado de ser un ser vivo ya que sigue comiendo, durmiendo y teniendo funciones de un ser viviente, pero por ejemplo ya no tiene sexo. la castidad ha convertido al objeto en una persona que no tiene derecho al placer y entonces se presenta una paradoja interesante. la defunción de un ser vivo es algo que nace, crece, se reproduce y muere. pero ¿acaso no ocurre lo mismo con las máquinas? salvo la reproducción evidentemente. las máquinas deben ser alimentadas con electricidad para que funcionen. se pueden  estropear o tirar, ser inservibles, quedarse obsoletas. ¿no es eso la vejez y la muerte? nadie puede negar que una máquina es un objeto y esto se pregunta si está tan lejos de ser realmente una máquina, es decir, un objeto. cambiar una ensalada por un chute de electricidad no es tan diferente.

la cuestión es que el objeto nota cada vez más como va perdiendo atributos que se consideran "humanos", como se los quita el Amo y como cada vez que lo hace el objeto se siente mejor, más cerca de su Señor, más en paz, más equilibrado.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.