efectivamente hacía falta una reflexión sobre el fin de semana y sobre la actuación de mi Señor el lunes que, básicamente lo que hizo fue sacar al objeto del pozo en el que se encontraba. el objeto fue por la tarde a una biblioteca a trabajar y allí en el silencio mantuvo una conversación mediante mensajes. la palabra está prohibida para el objeto, el silencio es la normal. mi Señor lo sabe y en varias años hemos cruzado apenas algunas palabras pero la comunicación entre los dos es la más profunda que el objeto ha tenido, y tiene, con nadie.

no va el objeto a transcribir toda la conversación pero básicamente la crisis que ha pasado el objeto no es una crisis humana, como la que tienen los humanos, sino que es una crisis fruto del entrenamiento del objeto. hace tiempo mi Señor le quitó al objeto todo lo que tenía . ese es la forma de expresar con la palabra el acto que el objeto se quedó sin ans humano delante de mi Señor. nada físico, nada intelectual o mental, nada moral, nada emocional o psicológico. todo es de mi Señor. era la única forma, y era el único momento, para que mi Señor pudiera cumplir la palabra que le tenía dado al objeto hace años: hacerlo desaparecer y convertirlo en un objeto, deshumanizarlo completamente. y mi Señor siempre cumple sus palabras. 

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega