el transporte público de las grandes ciudades es un lugar estupendo para disfrutar de la fauna urbana. en el metro sobre todo te puedes encontrar cualquier cosa. cuando el objeto va a servir a mi Señor a madrid disfruta mucho de sus viajes en él porque hay mucha gente y puede ver de todo. y de vez en cuando se ha encontrado con alguien que, por su estética o por su comportamiento, piensa el objeto que es Amo, o esclavo. desde luego si se encontrara alguien así entre atocha y sol no dudaría en pensar que estaba ante un Amo. y no sólo por sus cueros sino por su misma actitud. no está sentado, está poseyendo e asiento. es suyo y además ocupa el espacio como si fuera el centro y no importase nada más. su lenguaje corporal indica que está por encima de los demás, su estética señala que le importa poco lo que piensen los otros. el objeto, ante esta escena, seguro que bajaría los ojos, no en tanto en señal de sumisión, que solo merece mi Señor, sino en señal de respeto, pero sobre todo para intentar ocultar que es un fetichista y que este Amo ha captado completamente su atención.
