la desigualdad de la sociedad parece algo injusto, y por lo tanto la igualdad se presenta como un valor casi supremo, casi absoluto. sin embargo es normal y común que hablemos, y reclamemos la igualdad, pero con los de arriba, nunca con los de abajo. siempre estamos reclamando mejoras, pero para nosotros. nadie pide para el vecino, ni se preocupa por él. pero sin embargo si se permite el lujo de censurar cuando un inferior, un sumiso, se entrega y somete a la voluntad de un Amo. se olvida de la parte más importante, que lo hacemos voluntariamente. esta es una paradoja del bdsm que recorre este blog desde sus comienzos: voluntariamente renunciamos a nuestra libertad. este objeto no espera que nadie lo entienda realmente, a menos que lo haya experimentado pero es la base de la sumisión. comienza normalmente con un malestar existencial, como que algo no va bien. no te encuentras a gusto en ningún sitio y, aunque intentas cumplir las normas y ser un buen ciudadano eso no es suficiente. puede que nunca pases de aquí, pero si tienes la suerte de encontrarte con el bdsm, entonces puede que descubras que hay todo un mundo ahí fuera donde individuos como tú sienten lo mismo. puede que esto se presente en forma de una imagen como esta, o de un relación de esclavitud. la cuestión es que algo te impacta profundamente y sabes que algo ha pasado, que hay algo que da sentido a todo lo que sientes y que se ha abierto un mundo nuevo para ti.