no hay gesto que desbarate más a un inferior que cuando su Amo cierra el candado alrededor de la cadena en su cuello. no hay sonido que haga temblar de excitación más a un esclavo que el clic de ese mismo candado al cerrarse. y no hay visión más aterradora y placentera que ver como el Amo se lleva la llave con la que ha cerrado tu vida en esclavitud. desde ese momento sabes que no te perteneces, que perteneces a tu Amo, que voluntariamente te has dado y entregado a Él para que te entrene, te domine y te convierta en ese ser que siempre has querido y has necesitado ser. no hay escapatoria. has perdido la libertad... y no podrías ser más feliz.
