lo más maravilloso del bdsm es cuando un inferior, un sumiso, agradece el castigo y el control que un Dominante ejerce sobre él. besar la mano que te produce dolor parece ir en contra de todos los principios sobre los que está construida nuestra sociedad occidental. huimos del dolor y nos creemos con derechos naturales sobre todo y sobre todos. parece que la única forma de triunfar es teniendo dinero y aplastando a los demás. los inferiores sabemos que eso no es así, sobre todo porque muchos hemos experimentado ese triunfo y no es suficiente. un inferior no es un perdedor, no se somete porque no pueda hacer otra cosa, incluso hay inferiores que no son masoquistas pero que son disciplinados con latigazos y torturas por sus Amos. no, nosotros nos sometemos y besamos la mano que nos controla porque así somos felices y así nos realizamos. ese es nuestro lugar en el mundo y, frente a todos los demás que buscan ese lugar entre el dinero y el prestigio, entre la fama y los minutos de televisión nosotros buscamos la felicidad y la realización bajo las botas, y los látigos, de nuestros Superiores.