una de las constantes de este blog es la idea de que el cuero, por sí mismo, no significa nada si no hay un fundamento que lo sustenta. esto no está muy acorde con el principio del fetichismo, donde el objeto por sí mismo es excitante. sin embargo, poco a poco, se va explicitando que lo que excita a mi Señor, y al objeto, es la obediencia. a Uno dar órdenes, al otro obedecerlas. el cuero, las botas, el latex incluso, amplifica este hecho, esta dualidad. el poder y el dominio se exudan, se desprenden con la mirada, con la actitud, con las palabras. el cuero las hace más potentes pero sin uno no existe lo otro. hay miradas que desnudan, palabras que no admiten réplica, actitudes que no se pueden responder.
