nadie pudiera imaginar que el objeto duerme estupendamente en el suelo, pero ocurre y es lo que mejor que puede hacer a su espalda. en los otros viajes el objeto dormía en el baño, pero en esta ocasión lo hizo en su "celda", que realmente es el vestido de mi Señor, donde tiene todas sus botas. parece más apropiado que el objeto esté allí almacenado. mi Señor vive en una casa muy grande y tiene una especie de suite para Él: habitación, baño y vestidor donde pasa la mayor parte del tiempo el objeto cuando va a servir a mi Señor. mi Señor despertó al objeto y lo mandó a la ducha, tras lo cual el objeto desayunó. no había pronunciado una sola palabra desde que llegó. después, ya con los grilletes puestos, porque mi Señor se los quita al objeto para ducharse, ordenó al objeto pasar la mañana en la celda trabajando. la consigna de este viaje era ir sin prisas, como si el objeto ya viviera aquí de forma definitiva y eso significa que todo con calma. según mi Señor cuando esté definitivamente encerrado puedes que pasen días sin verlo, solo cuando necesite usarlo para su placer. el objeto agradece estos momentos porque "en su casa" nunca pueden dedicar una mañana entera aislado estudiando o leyendo. siempre pasa algo, o el objeto se despista con cosas que no son importantes.
el objeto, tal vez por eso avanzó mucho las condiciones materiales no eran las idóneas, especialmente por la silla que es bastante incómoda, pero el objeto no tiene derecho a una vida cómoda, solo a una vida obediencia y sumisa. eso fue lo que le dijo mi Señor cuando reflexionó sobre lo ocurrido ayer: "Te excitas porque obedece. Son las órdenes lo que te ponen a cien". el objeto no pudo sino asentir con su cabeza ya que estaba amordazado desde primera hora.
el objeto, cuando está encerrado, pierde la noción del tiempo y no sabe en qué momento de la mañana el Amo sacó al objeto y lo tumbó en la cama a su lado y le dijo "¡Relájame". el objeto tenía la jaula, por supuesto, los grilletes y las botas rojas de puta. y el objeto se comportó como había ordenado mi Señor. sin hablar lo acarició y lo adoró como solo Él se merece. llevaba puestas sus botas y el objeto las suyas. estuvimos un buen rato así. después de tanto tiempo el objeto sabe como excitar, relajando al Amo. al final pasó lo que tenía que pasar, que el objeto también volvió a perder el control y eso agradó al Amo. "A todo el mundo le gusta agradar y gustar", dijo en referencia a eso. el hecho es que volvió a ordenar al objeto que se corriera y lo hicera ya. bastó eso para que el objeto terminara y el Amo poco después. fue algo muy intenso. el objeto estuvo callado y mi Señor estaba preocupado de que eso afectara anímicamente al objeto pero no ocurrió nada de eso porque esto solo obedecía y cada vez nota más que sus emociones o sentimientos no son solo irrelevantes sino que no aparecen. mi Señor ordena y esto obedece.
Durante el resto de la tarde el objeto estuvo encerrado trabajando y mi Señor haciendo sus cosas, ignorando al objeto salvo cuando entraba para controlarlo. esa tarde no volvió a usarlo más y esto se puso a leer mucho tiempo. paradójicamente estar así, encerrado, leyendo y estudiando también forma parte de la sumisión, de la esclavitud del objeto porque lo que excita a mi Señor es la propiedad y no hay mayor muestra de propiedad que tener a un objeto encerrado, aislado y haciendo algo que aumentará su valor en todos los sentidos. cuando se hizo la hora el objeto cerró y se acostó. no había pronunciado una palabra
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega