la mañana la aprovechó el objeto como pudo haciendo varias cosas. estuvo trabajando porque no está la cosa para ir perdiendo el tiempo. sin embargo todo estuvo determinado evidentemente por el viaje para ir a servir a mi Señor. relativamente pronto se fue el objeto al aeropuerto y estuvo allí leyendo. le preocupaba como siempre cruzar el control de seguridad con las botas. sin embargo todo fue bien y el objeto embarcó sin problemas.

el avión estaba medio vacío así que el objeto fue muy cómodo. binter es in duda la mejor compañía para viajar a madrid en estos momentos. el aperitivo que ponen es prácticamente una comida y el servicio es excelente. 

sin embargo madrid estaba bajo una borrasca y la maniobra de aproximación fue una auténtica pesadilla. las turbulencias movían el avión como si fuera una montaña rusa. mira que el objeto ha viajado este año pero ninguno como este. hay que reconocer que el piloto fue muy habilidoso porque podría haber sido peor. además tenía una copilota y eso agradó al objeto. irónicamente esto no sintió miedo ni aprehensión de que pasara algo, solo la molestia del movimiento que fue muy incómodo y que revolvía un poco al objeto.

en madrid estaba lloviendo a raudales y además llevaban tiempo así. es la segunda o tercera borrasca en este mes, de ahí las turbulencias. el manzanares se ha desbordado y casi todas las comunidades están en alerta roja, salvo canarias, ceuta y melilla.

el objeto fue directo, con el metro, a casa de mi Señor. todo el viaje lo hizo prácticamente en silencio, salvo cuando tuvo que hablar con las azafatas. llegó amordazado, tal como había ordenado mi Señor. después de dejar el chaquetón en el baño porque estaba chorreando, mi Señor ató con cuerdas las manos del objeto después de haberle hecho lamer sus botas en señal de bienvenida y sumisión. mi Señor siempre se pone las mismas botas cuando el objeto llega, las que tenía puestas cuando lo recibió por primera vez hace quince años. es como un ritual que adquiere cada vez más sentido. el objeto las lamió como ordenó mi Señor, dejándolas completamente limpias. 

luego, ya con las manos atadas por delante, llevó al objeto hasta una silla y lo sentó. le ató las botas con otra cuerda y le ordenó que se quedara allí quieto. le puso el antifaz de cuero que priva al objeto de toda visión y luego puso dos botas, una entre los pies y otra entre las manos del objeto, dejándolo allí, a oscuras. no habían cruzado ni una sola palabra.

el objeto estuvo allí un rato, sin tener conciencia del tiempo pasado. para eso había venido, para eso había hecho el viaje. las cuerdas estaban muy fuerte y pronto comenzaron a doler. el objeto hizo un esfuerzo para que la circulación siguiera sin problemas consiguiéndolo.

al poco tiempo apareció el Señor y desató las cuerdas de los pies y de las manos. viendo que estaban muy fuertes dijo: 

-¿Te hacían daño? Estoy en mi derecho.

Y ahí terminó cualquier tipo de cuestión. luego ató una de las cuerdas al cuello del objeto y lo llevó a la cocina, donde lo sentó en una silla delante de la cena. le quitó la cuerda al cuello y ordenó:

-¡Come!. Cuando termines apagas la luz y así sabré que has terminado.

y así lo hizo el objeto. Luego lo llevó al baño de su suite y allí le puso los grilletes que el objeto llevará el fin de semana. nada más entrar le puso la cadena al cuello. antes de los grilletes le permitió cambiarse con la ropa que iba a dormir, unos calzoncillos y una camiseta. entonces volvió a sacarlo y sentarlo en la silla con las manos por delante y comenzó a follarle la mente como solo mi Señor sabe hacer. y el objeto notaba como se iba perdiendo. perdió el control sobre su cuerpo, sobre su voluntad y sobre todo. mi Señor aprovechó y fue profundizando cada vez más. el objeto se excitó incontroladamente, no por decisión suya. en ese momento no tenía voluntad. el dolor en los genitales fuer muy intenso, tanto que el apéndice se le salió. mi Señor dijo:

-¿Estás excitado? ¡Pues ahora te vas a correr!

podría haber dicho que se sucedieron las emociones en el objeto: sorpresa, frustración, deseo... pues nada de eso pasó. solo era obediencia, pura y dura. así que el objeto comenzó a excitarse aún más y a coger su apéndice. entonces el Amo puso las botas que tenía, unas altas de montar de goma, encima de la rodillas del objeto, que seguía amordazado. esto ya no controlaba absolutamente nada. 

-¡Córrete!-ordenó. y el objeto lo hizo sin control ninguno sobre su propio cuerpo o su mente o espíritu.

ya era tarde así que mi Señor, después de todo esto llevó al objeto a su celda y allí estaba la colchoneta donde el objeto ha dormido en los últimos viajes y donde dormirá en este.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega