ser una propiedad es una identidad, algo que ocurre dentro de tí, con lo que te identificas. llegar hasta este convencimiento no es fácil. de hechos muchos confunden el deseo con la propiedad. puedes ser un objeto, una propiedad, y no volver a ser usado sexualmente nunca, pero eso no menguará lo más mínimo tu deseo, y tu necesidad, de someterte. puedes ser un esclavo, un objeto, vistiendo completamente de latex, o de cuero, o de lycra. lo importante es que eso no lo decides tú sino tu Amo. puedes llevar la cadena más gorda, una de adorno o ninguna. porque la propiedad, la esclavitud voluntaria, es un estado del ser, una forma de existencia que se manifiesta en objeto externos y en ciertos comportamientos, pero que realmente es una marca en tu interior. es el convencimiento de que, aunque seas presidente de una multinacional, dependes de otra persona a la que perteneces al mismo nivel que su coche, su piso, sus ropas o sus botas. no eres más que ellas, por mucho que los demás te traten con respeto y como un humano. un sumiso natural solo podrá ser feliz y vivir realizado cuando llegue a este convencimiento y exista acorde a él.
