el objeto ha tenido que ir a una reunión familiar hoy. cada vez es una experiencia que se le hace más cuesta arriba, más dura de afrontar. ya no es solo que se siente fuera de lugar en un encuentro con tantos humanos, es que no siente que esos que estaban allí sean su familia de verdad. todas las familias, de una forma u otra, son disfuncionales, y mi Señor ha regalado al objeto alejarse de la suya, romper los vínculos que se habían establecidos desde pequeños. no es que mi Señor haya conscientemente hecho acciones para alejarlo, es que al aumentar la adoración por mi Señor se reduce inevitablemente cualquier otro vínculo que exista. por eso llegó un momento en que el objeto afirmó que ya no tiene amigos, ni familia, solo conocidos y personas que son prescindibles. es la única forma de poder ser encerrado realmente: cuando mi Señor sea todo para el objeto, absolutamente todo. de hecho hoy se lo ha vuelto a pedir a mi Señor, que el encierro sea radical y que Él sea lo único que exista. Él ha contestado que en el fondo siempre ha buscado el objeto una existencia de aislamiento, contemplativa, y que nadie puede censurar eso. el hecho es que, siguiendo las órdenes de mi Señor, el objeto vivió este encuentro familiar como si estuviera viendo una película, en la distancia, y eso lo hizo más llevadero. 

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.