el objeto tiene mucho que hacer. es una semana importante porque tiene que entregar varias cosas, y como siempre ocurre en estos casos, pasa algo que lo tuerce todo. en este caso es que el objeto se ha puesto enfermo. durante la mañana no estaba bien pero creía que era por el cansancio de la semana, algo que se ha convertido en una constante últimamente. de hecho tuvo que irse antes del trabajo porque no podía más y las compañeras le dijeron que se fuera, a lo que el objeto esperó el permiso de mi Señor y se fue. sin embargo por la tarde, cuando llegó a casa, pareciera como si hubiera estallado una bomba en su interior: temblores, sudores, cansancio extremo, tos, malestar general, incapacidad de concentrarse. todo un conjunto de síntomas que hablaban de un diagnóstico claro: gripe. el objeto lo puso bajo las botas de mi Señor para que estuviera informado y, siguiendo sus órdenes, se metió en la cama y empezó a tomar algún medicamento para calmar los síntomas. bien sabe el objeto que en este caso solo mandan reposo, mucha agua y mucho descanso.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.