un día maratoniano como pocos. el objeto salió a las seis y media de su casa y volvió a las diez y media de la noche. en ese tiempo cogió un avión para la isla de La Palma, cogió un taxi hasta el lugar donde tenía que dar una formación y la dio. A continuación estuvo esperando hasta la tarde en que tenía otra y también la dio. luego una compañera lo llevó de vuelta al aeropuerto donde cogió el avión de regreso. a esto hay que contar el paso del control de seguridad, las esperas y los propios vuelos que, curiosamente, fueron más tranquilos de lo que esperaba, ya que cada vez que ha ido a La Palma el vuelo ha sido una sucesión de turbulencias. hacía mucho frío y aunque las formaciones fueron bien, el tiempo de espera entre una y otra fue lo peor. la verdad es que esto debe decir que lo trataron muy bien pero al final del día estaba completamente agotado, sobre todo porque es la cuarta semana consecutiva que tiene este ritmo de trabajo.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.