de manera inesperada, se organizó todo hace un día, tuvo el objeto hoy una reunión familiar. fue para agasajar a un familiar que ha venido de muy lejos. el objeto no tenía ganas de ir pero lo puso bajo las botas de mi Señor para que decidiera y le dijo que fuera. una vez dicho eso no es opcional, sino que se convierte en una orden que hay que obedece. antes el objeto salió a hacer compra y cosas de humano, bueno, de mantenimiento de humano y de esclavo también, porque los objeto debemos mantener el cuerpo que  pertenece a mi Señor. el hecho es que después de haber terminado con todo esto el objeto se encaminó hacia el lugar del encuentro y tardó el doble de lo que habría tardado normalmente porque había una manifestación de gente con autocaravanas que protestaban por no tener sitios donde aparcar y acampar. el objeto se llenó de paciencia, lo que hizo y pudo afrontar la situación sin enfadarse o sentirse molesto. la reunión familiar fue mejor de lo esperado aunque el objeto se mantuvo a distancia, sin participar especialmente en las conversaciones. 

se marchó a la hora prevista, siendo el segundo en hacerlo y luego tuvo una entrevista con el Amo de uno de sus tutorandos en los que habló de los avances, resistencias y posibles caminos para afrontar los siguientes pasos de su entrenamiento. realmente siempre se maravilla el objeto cuando se le permite percibir, de lleno o de reojo, una relación de Dominación/sumisión. ve tantas similitudes con las de mi Señor con el objeto. sin duda hay algo común en todo esto, en las relaciones de los Amos con sus esclavos, algo compartido y que trasciende los límites temporales y espaciales. tal vez sea el erotismo del poder y de ejercerlo, tal vez sea el ser obedecido. en cualquier caso esto refuerza la idea del objeto de que pertenece a una comunidad que tiene valores y símbolos comunes compartidos.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.