el poder de mi Señor es enorme, increíble, asombroso... durante todo el día el objeto ha seguido en paz, en un estado de gracia que no es comparable a nada de lo que el objeto haya experimentado recientemente. tiene que retrotraerse casi a su infancia para encontrar un momento como este, donde todo parece encajar, donde todo está en su sitio. el objeto intentó trabajar y por la mañana, como suele hacer, estuvo arreglando cosas de supervivencia: supermercado y cosas por el estilo. después de una siesta siguió trabajando. son muchas las cosas que tiene que hacer. se le amontona el trabajo, pero el objeto está en calma. en otro momento se habría agobiado o deprimido pero mi Señor ha ordenador al objeto que nada le afecte, y eso es lo que el objeto hace, mantener la calma y la existencia, practicar la ataraxia y no dejar que nada influya en su estado anímico. porque un objeto no debe sentir, no tiene derecho a sentir. solo a obedecer.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega