el trabajo ha sido muy duro hoy. la razón ha sido que la coordinadora ha tenido que echarle una bronca monumental a un compañero que estaba haciendo mal sus funciones y que se estaba excediendo en sus beneficios. el trabajo se estaba resintiendo y era necesario. la humillación fue pública y el principal afectado fue el ego de ese compañero, pero el objeto no deja de sorprenderse de cómo la gente malinterpreta las cosas y como un mal entendido compañerismo hace que se justifiquen comportamientos y actitudes que no se pueden justificar. bajo el "me da pena, el pobre", acaban los poderosos y los caraduras imponiéndose, lo que lleva a la dictadura del ego, que es lo que estamos viviendo. con lo fácil que es decir "Tienes razón, me equivoqué" o "Lo he hecho mal hasta ahora pero a partir de este momento lo haré bien". disculparse y corregirse no es nada malo. es el pan nuestro entre los inferiores, y además las reprimendas y los castigos, físicos y psicológicos en nuestro caso, son una bendición de los Superiores para con nosotros. porque su fin no es otro que hacernos mejores, que llevarnos a un lugar de realización y complementariedad donde nadie más nos puede llevar. un inferior que nunca es corregido y castigado es un inferior que se está perdiendo, porque cree que ha llegado al final del camino y que es el mejor inferior posible, y esa es la definición misma de ego. no hay peor esclavo que el que no quiere aprender.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.