comienza una semana intensa. hoy, por ejemplo, el objeto ha tenido dos formaciones, una por la mañana online y otra por la tarde presencial. y mañana vuelve a salir de viaje. sin embargo eso no significa que haya una relajación en la esclavitud del objeto, de hecho está ocurriendo todo lo contrario. sin ir más lejos hoy mi Señor ha hecho más estricto el protocolo. ahora el objeto, cuando vaya a comenzar una actividad, debe mandar un mensaje a mi Señor diciendo como terminación "si lo permite". así, si el objeto va a comer debe enviar un mensaje diciendo "el objeto va a comer si mi Señor lo permite", o si va a estudiar ..."si mi Señor lo permite". es una forma de recordar al objeto que todo, absolutamente todo lo que hace depende de mi Señor y de su aprobación, de su consentimiento. el objeto no debe olvidar nunca que todo depende de mi Señor, hasta las cosas más nimias. muchos hemos fantaseado con estar encerrados y encadenados a un punto de forma que nuestro mundo es justo lo largo que sea esa cadena. esto es algo parecido, o lo mismo, pero de manera psicológica. no hay mundo fuera del control de mi Señor. o mejor dicho el mundo del objeto es de ancho como lo desee mi Señor.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.