estaba perdido. saltaba a la vista. en cuanto entró por la puerta supe que no era un sumiso normal. las conversaciones por internet ya me habían dado alguna pista. pero ahora estaba seguro. durante la conversación no pudo dejar de mirar sus botas. intencionadamente doblé las piernas poniendo una de ellas en mi rodilla, cerca de él. estaba indefenso. no tenía escapatoria. ya era mío.