el objeto tiene días y días, algunos más humanos, algunos menos. en todos ellos mi Señor está presente, muy presente, controlando todo. hoy, tras mandarle la agenda de lo que el objeto tenía que hacer su respuesta ha sido contundente: "Un día muy humano, pero mañana tendrás un día muy sumiso". y efectivamente parece que va a ser así, al menos el día de hoy lo fue. el objeto tuvo que ir a trabajar por la mañana y luego a impartir una formación por la tarde, llegando a casa ya de noche. fue agotador, pero también gratificante, porque el objeto se siente útil con lo que está haciendo, con su nuevo trabajo. tiene sentido. esto no duda de que mañana efectivamente, despertará con un profundo sentimiento de sumisión y de adoración hacia mi Señor y eso le ayudará a tener otro día muy humano porque le ha surgido acudir a una formación casi todo el día. la única realidad, lo único que tiene claro el objeto, es que depende completa y absolutamente de mi Señor y que o hay nada más.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega