el tiempo ha cambiado. por fin parece que ha llegado el otoño. eso aumenta aún más las ganas de permanecer en casa, allí donde la vida del objeto queda limitada a lo largo de las cadenas de sus grilletes. llevar grilletes, incluso cuando es por delante, significa que debes cambiar toda tu movilidad, tu concepción del espacio. cosas que antes podías hacer sin problema se convierten en una auténtica aventura, como por ejemplo usar las teclas del ordenador, o limpiarte después de ir al baño. a menudo te das cuenta de que no tienes dos manos sino una unida porque la amplitud de tus movimientos es la misma que la cadena que llevas. es un recordatorio constante de que no controlas nada y de que dependes de otro para existir, para vivir, para moverte. y a pesar de eso el objeto echa de menos no poder salir así a la calle, ir a trabajar y estar permanentemente encadenado. eso es lo que le ha dicho mi Señor que va a ocurrir cuando sea encerrado definitivamente. sin duda también ha tenido que ver que el objeto sigue en un profundo subspace, en un pozo de sumisión como pocas veces recuerda.
hoy ha tenido, además, dos intervenciones con respecto al esclavo que tutoriza, una con su Amo y otra con él. está siendo un proceso muy interesante y en estos momentos está en una encrucijada en la que se deben tomar decisiones y, por supuesto, debe tomarlas su Amo. mi Señor ha ordenado al objeto que siga acompañándolo mientras pueda.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.