el objeto trabajó desde casa por la mañana y por la tarde fue a dar una formación. se supone que ese es su trabajo, ser formador de formadores, lo cual no deja de ser una ironía, pero el algo que si se hace con humildad y consideración es doblemente valorado. el objeto no se cansa de repetir que ese es el mayor regalo que le hizo mi Señor: ser capaz de llevar una existencia donde el ego ocupa un lugar muy pequeño, casi inexistente. no es algo estático. el objeto sabe que el ego volverá a intentar tomar el control, tomar el poder. pero también sabe que no dura nada ante las botas de mi Señor. ha sido un día intenso de trabajo y el objeto espera poder descansar mañana, pero ha terminado el día con la satisfacción del trabajo hecho y un profundo sentimiento de adoración hacia mi Señor
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega