solo hay, para el objeto, una cosa peor que la ignorancia, aquellos que creyendo que saben, no quieren aprender. perserverar en el error es algo terrible porque ya no son ellos los que están llevando la situación sino el ego. es el orgullo y la autosuficiencia lo que impiden a un humano aprender y reconocer sus errores. hoy el objeto ha sido testigo de una de esas situaciones. los que, también dejándose llevar por su orgullo, mostraron su oposición a la labor que realizaba el equipo del objeto en su nuevo trabajo, han vuelto a hacer acto de presencia pero esta vez para amenazar e intentar tirarlo abajo. es tan cansino el ego. no puede aunar esfuerzos y que todos ganen. no. el ego sierpe quiere ganar y que los demás pierdan. lo único bueno es que eso es, precisamente, lo que le lleva al fracaso, su idea de que está por encima de todos los demás, de todo lo demás. su orgullo es su perdición, el orgullo siempre es la perdición de todo el mundo que se deja llevar y guiar por el ego.
esto debe reconocer que tanta insistencia para que el proyecto fracasase llegó a incomodar al objeto pero mi Señor, sabiamente como siempre, puso al objeto en su sitio y le hizo darse cuenta de que en su situación, nada humano, ni del ego, le puede afectar. ese es el mayor regalo que mi Señor le ha hecho al objeto y esto solo puede adorarle en señal de agradecimiento.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega