todo su cuerpo estaba bañado en sudor. se había orinado encima y estaba cubierto del semen de todos los que le habían follado. su culo era puro dolor, al igual que cada uno de los músculos de su cuerpo. no podía dejar de llorar y gemir desconsolado, como un niño. el Amo, después de desatarlo, lo abrazó fuertemente él sintió el frío cuero sobre su piel, y entonces habló:
-Tranquilo, ya estás en casa.