el bdsm pone en evidencia dos tipos de poder. por un lado está el poder social, aquel que ejercen políticos, comerciantes, banqueros y emprendedores de las empresas tecnológicas. es un poder que se ejerce a la luz del día y que tiene su compensación en un reconocimiento por parte del resto de la sociedad. son admirados, elogiados, deseados.... pero en la mayoría de los casos infelices, porque viven controlados por sus egos y su única misión es aparentar lo que no son, u ocultar lo que son para que nadie pueda usar esa información contra ellos.
por otro lado está el poder de los Amos y Superiores en el bdsm. no tiene tanto que ver con la clase social o económica sino con la capacidad de controlarse a sí mismo y de controlar a los demás. es un poder natural, primigenio, que no depende de si tienes un deportivo o una enorme cartera de acciones. el primero es una cárcel, el segundo, usando cárceles, es liberador. de hecho el primero suele someterse al segundo y no es extraño ver a directivos y políticos que se someten como esclavos porque ejercer el poder social resulta agotador, extenuante e insatisfactorio. es la victoria del cuero sobre el traje de chaqueta y corbata. no olvidar esto cuando nos crucemos con un ejecutivo por la calle, una ejecutivo que es tan pobre que solo tiene un ferrari.
