la mente del Amo parecía no tener límites a la hora de buscar nuevas formas de torturarle. nada más entrar en la mazmorra le ordenó desnudarse y tumbarse boca abajo. le sujetó los brazos y las piernas a las argollas que estaban en los extremos de las estancias, dejándolo tenso en forma de cruz. era ligeramente doloroso pero soportable. el Amo introdujo una polla de goma que terminaba en un tubo. luego notó como presionaba su ano otro artefacto que supuso también de goma. de pronto, cuando todo estuvo en su sitio empezó a notar algo, estaban creciendo, tanto la polla de la boca como la del culo. lenta pero inexorablemente ambos fueron llevando sus orificios al límite y el dolor se fue haciendo más intenso. los gemidos intentaron convertirse en gritos mientras sentía que se abría por dentro. lo único que podía hacer era abrir y cerrar las manos y dejar que las lágrimas le cayeran por las mejillas.