los normales viven sin rumbo. la influencia del ego en su vida es tal que han perdido el sentido de lo que hacen. como esperaba el objeto hoy ha sido un día tenso en el nuevo trabajo. las rencillas, los celos, los movimientos por detrás y por debajo han sido la nota dominante. de hecho fue necesario terminar una reunión por videoconferencia por la tensión que se había producido en otro despacho. afortunadamente el objeto no estaba presente físicamente. al contrario de lo que pudiera parecer, esto no es algo negativo. es normal, especialmente en algo nuevo que ya desde el principio está despuntando. de todos los frutos del ego para el objeto los celos son de lo peor. el tema es que la coordinadora del proyecto se plantó y empezó a poner las cosas en su sitio. y cuando eso ocurre el ego se acobarda, porque en el fondo no es más que un cobarde. 

mi Señor ha estado pendiente de todo, al tanto de todo, controlando todo en la distancia. es cierto que no podía decidir que ocurriría o qué pasaría, pero sí como lo iba a afrontar su objeto y, si fuera necesario, intervenir para restaurar la sumisión. es como cuando llevas a un perro por la calle y se sobreexcita porque de pronto empiezan a ocurrir muchas cosas, y el Amo tira de la correa para tenerlo controlado, pero sobre todo para que el perro sepa que está siendo controlado. hoy, siguiendo esta metáfora, el objeto ha sido el perro.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.