pensó en más de una ocasión que iba a volverse loco. era consciente de que había aceptado pero no pensó que lo llevaría a cabo. no sabía el tiempo que había pasado, si días o semanas, desde que el Amo le planteó la cuestión y él se sometió. tampoco sabía las horas que pasaba expuesto inmovilizado , amordazado y sujetado sin poder moverse, en privación sensorial absoluta. sin oír, sin ver, sin hablar, sin moverse, en medio del salón del Amo, como una escultura viviente, al menos por ahora.