son completamente diferentes los vaqueros que imaginamos y recreamos hoy en día y los que cabalgaban en el lejano oeste en la segunda mitad del siglo XIX. posiblemente los vaqueros originarios no llevaban chaps y chalecos como el de la Foto del Día del Dia, o esas muñequeras. pero el bdsm no es un lugar donde recrear históricamente situaciones del pasado. lo que pretende es suscitar deseo, provocar atracción, excitar y, y para hacerlo, nada mejor que entre los fetichistas del cuero. lo que sí parece es que en ambos casos los vaqueros siguen siendo la encarnación de la masculinidad.