
a pesar de lo dicho ayer, es verdad que no todas las formas de bondage son iguales. a veces las más simples son las más efectivas. unas esposas, por ejemplo, no abultan nada, y suelen parecer algo de juguete, pero cuando se cierran es casi imponible liberarse de ellas a menos que tengas la llave. si se combinan con unos grilletes para los tobillos conseguimos la inmovilización casi total, la imposibilidad de ponerme pie, el convertirte en un sujeto inútil.