
ante una imagen antigua como esta el objeto no puede evitar pensar en la Vieja Guardia. y tampoco puede evitar maravillarse por la sumisión que ofrece y entrega al Dominante. justo en el acto de ser atado, inclina la cabeza. el cuero y las botas siempre presentes. es un momento especial, justo a punto, si no ya, de entrar en subspace. no es más que el principio. el inicio de un buen rato en subspace, en lo más profundo de su naturaleza, en lo que es realmente.