a lo largo de la historia millones de seres humanos han doblado la rodilla ante otros en señal de obediencia. esos eran sus gobernantes. la sociedad contemporánea odia este gesto por considerarlo contrario a la libertad, el valor último y máximo que esta cultura ensalza, por encima de la igualdad, de la fraternidad, de la justicia incluso. podemos pensar que esos millones de seres humanos han estado o estaba equivocados y que vivieron su vida perdiéndose algo importante, fundamental, crucial, con lo cual dejarían en cierto modo de ser auténticos seres humanos. o podríamos pensar que ellos intuían algo que el bdsm pone de manifiesto, la asimetría de toda relación humana. se puede argumentar que si tenías la mala suerte de encontrarte con un mal gobernante, no podías deshacerte de él. parece que las modernas democracias representativas no han conseguido solucionar este problema. los flamantes defensores de la libertad debería fijarse en el estado actual de esos sistemas liberales para darse cuenta que una libertad sin responsabilidad, sin normas, sin control, es tan mala como un estado dictatorial cualquiera. ¿cuál es la diferencia, salvando las distancias y los niveles, con una relación bdsm? que el Dominante sólo quiere el bien del sumiso. todo se hace con fuerza, pero nada se hace a la fuerza. y esto no es un simple juego de palabras, es la base de toda relación D/s. el Dominante sólo desea la felicidad del sumiso, que se consigue rindiéndose cada vez más, sometiéndose cada vez más y llevándolo a cotas cada vez más elevadas de obediencia. a 402 le parece que muchos gobernantes deberían tomar nota de esto a ver si les guían los mismo principios.