un esclavo debería tener un uniforme, no sólo para identificarlo fácilmente, sino para que supiera que está más allá de cuestiones como ir a la moda o estar atractivo. un esclavo vive para servir y no debe estar pendiente de otra cosa sino de eso. por eso a veces el perro se imagina el armario de un esclavo como algo “monótono” para los estándares del resto del mundo: el mismo color de camiseta, posiblemente negro, uno o dos pantalones, de cuero y vaqueros para varias, botas como único calzado y una o dos chaquetas, también de cuero. en este sentido un esclavo se parece a un monje o a un militar: vida austera, apariencia austera, tiempo organizado. de esta manera incluso el Dueño tendría más fácil elegir la ropa, sencillamente no habría donde elegir porque el esclavo siempre tendría lo mismo.