el trabajo aumenta, se vuelve más complicado y el perro tiene que mantener una actitud más dura y estricta. la presión aumenta. irónicamente ese aumento de presión no alimenta al ego, sino que lo reduce y hace que la sumisión aumente y el perro tenga ganas de entregarse completamente. el perro siente deseos y ganas de cortar con todo. hoy ha sido un día muy intenso y el perro ha tenido que tomar muchas decisiones y tomar posturas y eso le ha llevado a desear no tomar ninguna decisión más, algo complicado en la actual coyuntura. para muchos llegar a ese punto de anulación es excesivo, pudiendo ser considerado enfermizo. sin embargo para que algo se considerado enfermizo debe haber algo que no lo sea y que lo defina por oposición. ¿y quien establece lo que es normal, y por tanto, lo que no lo es? el que tiene el poder de hacerlo. Al final todo se reduce a eso, a un juego de poder, de quien lo tiene y de quien puede emplearlo.
en este aspecto, todo es una lucha constante. los que tienen el poder no quieren soltarlo y los que no lo tienen lo desean desesperadamente, y en esta interacción la gente se pierde. pierde el rumbo, se pierden ellos, y el ego toma el control de todo. para un esclavo natural la única opción no es ganar este juego, sino no participar en él y la única forma de hacerlo es no queriendo ningún poder.
el perro tiene que jugar al juego en su no-vida, pero por eso está tan ansioso por no participar en su vida real que, actualmente, es lo único importante.
obediencia ciega para el esclavo, poder absoluto para el Amo.