
esta podría ser la segunda parte de la FdD de ayer. un escllvo en cueros atado y amordazado, con una capucha puesta que le impide ver y hablar. está a merced de su Amo, que le pone la bota encima. ahora no es más que un objeto de su propiedad, a su merced, a su disposición. el perro no se cansará de verlo, de decirlo, de vivirlo, de caminar hacia ese ideal de no ser más que una propiedad sin nombre bajo las botas de su Dueño.