primer día de nuevo con la jaula de plástico. lo primero que hizo el perro por la mañana fue afeitarse los genitales, que estaban un poco abandonados y en los que no puede tener pelo si no quiere que las anillas de la jaula tiren de ellos.
cuando volvió a ponerse la jaula, después de asearse, sintió esa sensación que hacía días no sentía: sumisión, obediencia... fue como entrar en subspace inmediatamente. durante el resto del día esa sensación volvió de vez en cuando, aleatoriamente, cuando menos se lo esperaba el perro, recordándole lo que era y a quien pertenecía.
es curioso, pero esa sensación animó ligeramente al perro y le hizo salir un poco de ese estado anímico en el que está desde hace poco más de una semana. podría decirse que la jaula le está ayudando a alegrarse más y a vivir mejor su no-vida. es algo que deberían anotar aquellos que piensan que esta forma de vivir mutila o reduce las capacidades. como en la mayoría de las situaciones de la vida, todo depende de cómo lo mires. hoy, el perro mira hacia sus genitales y se siente feliz de que la jaula esté ahí.
obediencia ciega para el esclavo, poder absoluto para el Amo.