el perro estuvo todo el día fuera de casa, con permiso del Dueño, claro. primero en casa de un conocido ayudándolo en una cosa que tenía pendiente. luego fue el perro a una comida y al final una sobremesa en una terraza.
el Dueño dio permiso pero puntualizando. como siempre: con botas y jaula. y así fue el perro, embotado y enjaulado. aún así, a pesar de llevar las botas y la jaula, no es suficiente, en el sentido de que pasar todo el día fuera es agotador y cada vez el perro se siente con más ganas de estar encerrado. no es una cuestión de sociopatía, no es que odie a la gente sino que el perro siente qu enecesita, de vez en cuando, grandes períodos de soledad y aislamiento.
es sentir esto, incluso en días, en los que el perro pasa todo el tiempo señali´zandose lo que le hace pensar que no va muy desencaminado y que, aunque sabe que será duro, vivir encerrado no es de las peores formas de vivir para él. una vez pasados los primeros días, al mes tal vez, de soledad y aislamiento, el resto del tiempo el perro no querrá salir de su celda, o salir se convertirá en una carga, una pesadez que tendrá que soportar estoicamente.
obediencia ciega para el esclavo, poder absoluto para el Amo.