ayer hablamos de la función de la capucha para un esclavo: perder definitivamente la identidad. a partir de ahí desaparecen los remordimientos, los prejuicios, los obstáculos ante las órdenes, y cualquier cosa que impida que el esclavo se someta al Amo. no suficiente con eso el esclavo debe humillarse y lamer las botas del Amo, especialmente en este caso que han sido ensuciadas, presumiblemente por el perro esclavo.
el perro tuvo que hacer eso una vez, como castigo por hablar más de la cuenta, decir lo que no debía cuando no debía. el Dueño le ordenó ordeñarse y limpiar la leche con la lengua. fue muy humillante y el perro aprendió la lección.