un fetichista, cualquier amante del bdsm, no puede ir por ahí sin unas buenas botas. es verdad que las zapas también pueden llegar a ser morbosas, y que por cuestiones de trabajo a menudo uno tiene que ponerse unos zapatos, pero donde haya unas botas, que se quite todo lo demás. el perro tenía, pero desde que son su calzado normal, por orden de su Dueño, ha tenido que aumentar su número. ya no sale de casa sin ellas y le resulta muy extraño y raro cuando, para hacer deporte o cualquier otra cuestión, no las lleva. en ese caso está desnudo, desprotegido, indefenso. las del día de hoy son espectaculares, magníficas, admirables (en el sentido de dignas de admiración). no son del perro, pero daría cualquier cosa por tener unas así.