hace unos días, un hermano sumiso que da sus primeros pasos en el mundo de la sumisión, preguntó a este perro: “las relaciones de sumisión ¿son así?¿como la tuya?”. la respuesta fue “no”. si algo tienen de especial las relaciones D/s es que no hay dos iguales, no hay “una” forma de someterse, ni “Una” forma de dominar. todo depende de las personas, de las circunstancias, de los límites, de las prácticas… y de un sinfín de cosas que entran en juego.
incluso una vez establecida la relación, ésta, como algo vivo, evoluciona, cambia y se modifica. se va transformando a medida que se tienen experiencias y se van quemando etapas. la relación puede comenzar de una forma y terminar de otra completamente distinta. es cierto que hay ciertos elementos comunes que permiten catalogar a una relación como de Dominación/sumisión: una posición asimétrica de sus integrantes, el intercambio de poder entre sus miembros de forma que uno manda y otro obedece, la presencia de ciertos fetiches y prácticas socialmente no muy bien aceptadas, pero, sobre todo, que esto no es impuesto, sino aceptado libremente por los miembros.
en todo este proceso la negociaciones es la herramienta fundamental. en una relación vanilla los parámetros de esa relación vienen impuestos, son los “normales”, se dan por hecho. sin embargo en una relación D/s todo, o casi todo, se negocia. la negociación es previa a cualquier establecimiento de relación, y es lo que distingue la sumisión voluntaria del abuso. el esclavo acepta ser sometido y el Amo someter. ambos aceptan su responsabilidad: el sumiso obedece las órdenes del Amo y el Amo no ordena nada que repercuta negativamente en el bienestar del esclavo. como propiedad preciosa que es, los esclavos son cuidados bajo los auténticos Amos, e incluso los azotes y las torturas, los protocolos de comportamiento estricto, son para su bienestar, porque nos ayudan a ser más fuertes y mejores.
¿qué hacer? ¿hasta donde llegar? ¿dónde están los límites? son preguntas que cada uno debe hacerse, los sumisos frente a su Dominante, y éstos frente a sus sumisos. este perro va respondiendo poco a poco con la ayuda del Dueño. se dan pasos, a veces grandes y a veces pequeños, que quedan testimoniados en este blog. y es cada Dominante, y cada sumiso, quien debe darse sus propias respuestas, contestar a sus propias preguntas.
al perro no se le escapa que muchos, algunos muy metidos en el mundo bdsm, no estarán de acuerdo con los derroteros que está tomando la relación que el perro mantiene con el Dueño, y es respetable, casi tanto como el hecho que que queramos vivirlo así nosotros.
esta semana, buscando un concepto que explicara esta relación, una forma de ponerle nombre, se le ocurrió al perro el de “esclavitud voluntaria no consensuada”. el nombre está claro, es una relación de esclavitud, donde el Amo es Dueño del esclavo. pero esa situación es voluntariamente aceptara por ambas partes, así se salva el principio de que no es una relación abusiva. sin embargo este epíteto es matizado por el de no consensuada. no hay consenso en esta relación, porque no hay igualdad ni equilibrio. el Dueño ordena y el perro obedece, El decide y el esclavo ejecuta lo decidido. se puede no estar de acuerdo o poner objeciones justificadas, si, por ejemplo, el Dueño no tiene todos los elementos para realizar un juicio, pero no hay igualdad. al final la última palabra la tiene el Dueño y no necesita del consenso del esclavo. Su palabra es ley.
todo esto chirriará a los que consideran que el bdsm es un juego, o a los Amos que sólo desean compensar sus inseguridades mandando; o a los esclavos que sólo quieren usar a los Amos para su satisfacción sexual personal. sin embargo es el tipo de relación que el perro y el Dueño hemos decidido mantener, y a ambos nos hace felices.
buena semana a todos.