muchas veces el bdsm implica dolor, sufrimiento; y en ocasiones mucho dolor y mucho sufrimiento. pero al igual que en otras experiencias de la vida, cuando llega la aceptación el dolor se convierte en placer. algo así ocurre con el fist, por ejemplo, o cuando introduces algo por el ano. al principio es muy doloroso debido a la dilatación, pero llega un momento en que si no luchas, en que si aceptas lo que está pasando, entonces el dolor no desaparece, pero se hace llevadero e incluso parece que disminuye. eso le ha pasado al perro cada vez que ha tenido que meterse el estimulador. al principio duele, sobre todo por las bolas que tiene en los extremos y en el centro, pero luego acepta que tiene que estar ahí y el dolor se mitiga. de igual forma la presión que hace sobre la próstata no sabría definirla si como placer o como dolor, o como las dos cosas a la vez. se acerca más al dolor, pero un dolor llevadero. sin embargo lo más doloroso y a la vez lo más enriquecedor es la humillación que el perro siente después de haberse ordeñado. entonces se da cuenta de que no es nada delante de su Amo y que depende de El.